Hay una idea que atraviesa todo lo que dice Marina Da Silva: el café, en Latinoamérica, no se puede entender sin lucha. Y en esa historia, las mujeres nunca han sido secundarias.
Especialista en café argentina-brasileña, SCA Certified Barista, Roasting & Sensory, instructora y miembro de IWCA Brasil, Da Silva combina su formación en salud mental con más de nueve años de experiencia impulsando iniciativas que fortalecen comunidades resilientes. Su trabajo se centra en pequeños productores, con especial énfasis en mujeres, sostenibilidad y en acortar la distancia entre el origen y la taza.
“Como pueblo de lucha, las mujeres nunca están aparte. La mujer no es solo dadora de vida, es una mujer luchadora en general. Es líder y lo ha sido desde siempre. El café es otro de los espacios donde esa presencia ya existe, pero lo que está cambiando es el contexto: el mundo va entendiendo que la equidad no es una pérdida de poder ni una necesidad de imponerlo, sino una mejor distribución de responsabilidades. No se trata de quitarle algo al hombre, sino de construir un equilibrio más justo para todos”.
Su mirada no es teórica. Es una mirada construida en campo, en cafeterías, en competencias y, sobre todo, en comunidades productoras. Allí nacen muchas de las transformaciones más silenciosas y más poderosas de la industria.
“La mujer latinoamericana, en general, está dando pasos enormes. A nivel global, es muy admirada la lucha de las cooperativas de mujeres que se organizan para producir su café y construir su propia marca. Quizás para las grandes empresas eso parezca poco, pero para una comunidad pequeña, en un pueblo productor, es un avance enorme. Hablamos de mujeres que muchas veces nunca han tenido una cuenta bancaria y que, aun así, se unen para entender cómo funciona el mundo de los negocios del café, que es tan exigente como cualquier otro”, reflexiona.
Para Da Silva, la clave está en dos palabras: organización y capacitación. Sin embargo, el avance no es lineal. En otros espacios de la industria, la brecha sigue siendo evidente.
En los campeonatos de barismo, por ejemplo, la pregunta sigue vigente: ¿dónde están las mujeres? Aun así, las victorias empiezan a marcar un cambio de narrativa.
En el reciente Campeonato Brasileño de Brewers 2026, organizado por la BSCA, una mujer se alzó con el primer lugar: Juliana Morgado, una barista que se impuso en una final de alto nivel técnico, confirmando que el talento femenino no solo está presente, sino liderando.
“Fue emocionante ver a las mujeres gritando al punto de casi no tener voz. Pero no ganamos por ser mujeres, sino por el talento que tenemos, por esfuerzo y trabajo. Y también fue emocionante ver a hombres igual de conmovidos, porque todos tenemos una madre, una hermana, una tía, una amiga, alguna mujer de referencia en nuestras vidas, y entendemos que es un reclamo justo”.
LA TRAZABILIDAD Y LA ESPECIALIDAD
Da Silva actúa hoy como un puente en una cadena de valor fragmentada: entre productores que muchas veces no saben a dónde llega su café y consumidores que desconocen su origen.
“Muchas veces, por la distancia geográfica, el productor queda desconectado del negocio, sin saber a dónde llega su café. Esa trazabilidad se pierde: lo vende a alguien y luego ya no sabe qué pasó. Y hay marcas —no todas, por suerte— que no colocan en el empaque quién es el productor. Para el consumidor, eso es clave. Uno quiere saber de dónde viene lo que está tomando y quién lo produjo, para valorar realmente su trabajo. Por eso trabajo en ese puente, en esa conexión dentro de la cadena, que muchas veces queda incompleta”, explica.
“Todo esto también debe transmitirse al consumidor final, porque uno quiere saber. A veces, en la vorágine de la cafetería, no siempre se logra comunicar, pero el café de especialidad tiene que ver con eso: no solo con la calidad de la taza, sino con darse un minuto —el que se tenga— para contarle al otro. En muchas cafeterías ya está la información del productor y del perfil sensorial, y eso le da algo más a quien se sienta a tomar su café: la posibilidad de entender de dónde viene.
Y eso es fundamental hoy en día, porque solo entendiendo el origen de lo que consumimos podemos tener realmente criterio sobre lo que estamos poniendo en nuestro cuerpo”.
INTERCAMBIO PERÚ – BRASIL
Marina Da Silva llega al Perú para participar en el II Foro de Café Fairtrade y asistir al Girlsplaining Coffee, que se realizará en Villa Rica, una plataforma que impulsa la visibilización de mujeres en la industria. Como parte de su agenda, tendrá una activación clave el sábado 16 de abril en La Colibrí Café, en Lince, donde liderará un Bar Take Over enfocado en cafés de especialidad brasileños producidos por mujeres. La experiencia buscará acercar al público a perfiles sensoriales diversos y, al mismo tiempo, poner en valor el trabajo femenino en origen.
Además, se realizará el primer Desafío Koar en el Perú, una competencia abierta al público que pondrá a prueba técnica y creatividad: la mejor taza se llevará un método Koar a casa.
Este formato cruzará fronteras y se replicará en Brasil. Marina llevará cafés peruanos producidos por mujeres, para que otras puedan descubrir, probar y reconocer el trabajo de sus pares.
Además, el 26, en La Colibrí Café se realizará el encuentro Mujeres en el Café: Brasil Perú, donde se entregarán microdosis de café para que las personas puedan preparar café en casa, según sus propias preferencias.
¿QUÉ ES EL KOAR?

Fabricado en Brasil, el Koar es un método de café filtrado con un diseño distintivo de 16 ranuras inclinadas a 55°, pensado para acelerar y controlar el flujo de agua, optimizando la extracción del sabor. Su estructura mantiene el filtro separado de las paredes, lo que regula el tiempo de filtrado y permite obtener una taza más limpia, dulce y equilibrada. Disponible en cerámica y acrílico, cada versión resalta distintos perfiles —mayor dulzura o acidez—, convirtiéndolo en una herramienta versátil que combina precisión técnica, identidad brasileña y una estética elegante.


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