Una nueva revisión científica de la American Heart Association concluye que, para la mayoría de los adultos sanos, consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día —equivalente a entre tres y cinco tazas de café— se considera seguro y podría asociarse con beneficios para la salud cardiovascular. Sin embargo, los especialistas advierten que la respuesta a la cafeína no es igual para todas las personas.
Durante décadas, el café ha estado en el centro del debate sobre la salud del corazón. Mientras algunos estudios lo relacionaban con un mayor riesgo cardiovascular, investigaciones más recientes han mostrado un panorama más complejo. Hoy, la evidencia disponible apunta a que el consumo moderado de café puede formar parte de una alimentación saludable en la mayoría de los adultos.
La conclusión proviene de una declaración científica publicada por la American Heart Association en la revista Circulation, donde un grupo internacional de especialistas revisó los estudios más recientes sobre la relación entre la cafeína y distintas enfermedades cardiovasculares.
¿Cuánto café se considera seguro?
Los expertos señalan que una ingesta diaria de hasta 400 miligramos de cafeína, equivalente aproximadamente a tres a cinco tazas de café negro de 230 mililitros, no incrementa el riesgo cardiovascular en la mayoría de los adultos sanos. Incluso, algunos estudios observacionales encontraron una asociación entre este nivel de consumo y un menor riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular.
No obstante, la investigación no recomienda aumentar el consumo de café con el objetivo de prevenir enfermedades. Los autores recuerdan que los resultados muestran asociaciones y que todavía existen preguntas sin resolver sobre los mecanismos responsables de estos posibles beneficios.
El café solo sigue siendo la mejor alternativa
Gran parte de la evidencia corresponde al consumo de café sin azúcar, crema, jarabes o saborizantes. Los investigadores consideran que estos ingredientes añadidos podrían reducir los beneficios observados y, por ello, piden más estudios para comprender su impacto sobre la salud cardiovascular.
Además, el método de preparación también puede marcar diferencias. El café elaborado sin filtro de papel —como el preparado en prensa francesa, café turco o hervido— contiene mayores niveles de cafestol, un compuesto asociado con el aumento del colesterol LDL, conocido como colesterol «malo».
Las bebidas energizantes representan otro escenario
La declaración científica diferencia claramente el café de las bebidas energizantes. Estas últimas suelen contener concentraciones mucho más elevadas de cafeína, además de otros ingredientes que pueden incrementar la presión arterial y favorecer alteraciones del ritmo cardíaco, especialmente cuando se consumen en exceso.
No todas las personas reaccionan igual
Los especialistas subrayan que la respuesta a la cafeína depende de múltiples factores, entre ellos la genética, la edad, el metabolismo, algunas enfermedades y el uso de determinados medicamentos. Por esa razón, una cantidad bien tolerada por una persona puede provocar palpitaciones, ansiedad o problemas para dormir en otra.
Los autores concluyen que el café puede formar parte de un estilo de vida saludable cuando se consume con moderación, pero recuerdan que no existe una recomendación universal para todas las personas y que aún se necesitan más investigaciones para comprender cómo diferentes fuentes de cafeína influyen en la salud cardiovascular.
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