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El secreto de Kafi Wasi: así fue su camino para convertirse en una de las mejores cafeterías del mundo desde Arequipa

Diego Cisneros tiene 35 años y no planeaba tener una cafetería. Estudió gastronomía, trabajó en restaurantes, se formó como bartender y llegó hasta el sommelier. Buscaba algo, aunque no sabía exactamente qué. Hasta que conoció el café de especialidad. Y no volvió a buscar más.

Hace nueve años abrió Kafi Wasi en Arequipa con una idea tan simple como ambiciosa: mostrarle al público local qué era realmente un buen café. Lo hizo en una ciudad que no produce café, que tiene su identidad puesta en el rocoto relleno y la picantería, que no tenía por qué convertirse en referente cafetero mundial.

Hoy figura en el puesto 17 del mundo y segunda en Sudamérica en el ranking World’s 100 Best Coffee Shops 2026. Diego cuenta cómo se construye ese camino.

¿Cómo se construye ese camino? Diego lo cuenta todo.

¿Cuándo nace Kafi Wasi y con qué propósito?

Nace hace nueve años con el propósito de mostrar al público local qué es un café de especialidad. Abrimos más o menos entre abril y mayo.

¿Tú ya venías formado en café?

Había estudiado gastronomía y trabajaba en varios restaurantes, pero sentía que no era lo mío. Luego estudié bartender, después sommelier. Conocí el café y me quedé ahí.

Hoy Kafi Wasi está entre las mejores cafeterías del mundo y es la segunda en Latinoamérica. ¿Cómo se construye ese camino?

Es un logro que refleja muchos años de trabajo. Siempre les digo a los chicos: no se sabe quién va a entrar por esa puerta. Puede ser alguien que conoce mucho del café o alguien que no conoce nada. A todos se les atiende igual, se les da la misma información. Así es como se cautiva gente para el mundo del café de especialidad. Y con el tiempo hemos ido puliendo errores. Ahora la atención es muy personalizada: cada encargada de salón tiene a su disposición solo cuatro mesas. Eso hace que el servicio sea más cálido, más hospitalario, sin que la experiencia decaiga aunque el local esté lleno

¿Cómo formas a tus baristas?

Nos juntamos una vez a la semana, un sábado o domingo, y capacitamos a todo el personal: cocina, salón y barra. Los 21 trabajadores saben de café. Si le preguntas al chef sobre un espresso o un filtrado, te responde. Y si le preguntas a alguien de salón sobre un plato, también. Todos tenemos capacitación cruzada. Además trabajamos con un psicólogo y un coach.

¿Un psicólogo en una cafetería?

Sí. El trabajo de psicología es para fortalecer las virtudes del equipo y para enseñarles a manejar situaciones difíciles. Por ejemplo, el tema del cappuccino: siempre hay clientes que dicen que está frío o tibio, y no todos lo dicen de buena manera. El psicólogo prepara al equipo para lidiar con eso sin desanimarse. Si alguien te levanta la voz y no tienes ese respaldo, te derrumbas. Acá eso no pasa.

¿Tú estás presente todos los días en la cafetería?

Todos los días, en la mañana, en la tarde, en la noche. Siempre me van a ver acá.

Tienen un solo método. ¿Por qué esa decisión cuando la tendencia es tener muchos?

He visto cafeterías con muchos métodos y no sé si es posible controlar la calidad en todos. Nosotros elegimos trabajar con uno solo para llegar a la perfección, para que el café que se sirve en la mañana se parezca al de la tarde y al de la noche. Esa consistencia es lo que buscamos.

¿Y cómo entienden la innovación?

Para nosotros, el artista principal siempre es el café. Entonces innovamos sin perder eso de vista. Hacemos catas, identificamos atributos y vamos sumándole sabores: los nitros, los cafés fríos. También viajamos mucho para ver tendencias fuera del país e introducirlas acá.

Este año inauguraron un laboratorio. ¿Qué es y por qué?

Lo creamos para instruir más al público. Que sepan sobre espresso, filtrado, sabores, mariajes, tostaduria. Damos cursos a baristas aficionados y a personas que simplemente quieren mejorar su café en casa. Incluso por la compra de una bolsa de café, los invitamos al laboratorio, les damos los ratios, la granulometría, la temperatura del agua. Y vuelven contentos, piden dos bolsas la siguiente vez y ya están experimentando sus propias recetas. Eso nos da felicidad.

También este año introdujeron la carta Braille. Cuéntame.

Hay personas que entran y no tienen la misma experiencia visual o la misma facilidad para recibir información oral. ¿Por qué no darle una carta para que él mismo pueda elegir lo que está leyendo? La carta Braille permite que esas personas también vivan la experiencia desde el inicio.

Los precios de Kafi Wasi se mantienen a pesar de los premios.

Somos una de las cafeterías con precios más accesibles, y es una decisión. Queremos que la gente sepa a qué sabe un buen café. Si subimos los precios, alejamos a personas que todavía están descubriendo el café de especialidad. Y eso no nos interesa.

El laboratorio recién implementado en Kafi Wasi.

¿Cómo ves la escena cafetera arequipeña?

Ha crecido a pasos agigantados. Antes había cinco o seis cafeterías, hoy hay más de 30. Y eso no me incomoda. Una persona que empieza a aprender sobre café va buscando sus propios nichos. Mientras más cafeterías haya, más gente aprende a valorar el café. Y eso nos beneficia a todos.

Arequipa tiene una gastronomía potente. ¿Cómo encaja el café en ese ecosistema

Durante mucho tiempo el café fue invisible dentro de la gastronomía. Ibas al mejor restaurante, comías el mejor rocoto relleno y pedías un americano que te decepcionaba. Ahora lo que estamos haciendo en Kafi Wasi es ir a los restaurantes, a las picanterías, y capacitar a sus equipos para que la experiencia sea completa: desde la atención y la comida hasta el café.

¿Fue difícil convencer al paladar arequipeño de que el café no tiene que ser amargo?

Muchísimo. Al principio la gente nos decía que nuestro café parecía un té, que no tenía el color adecuado. Nosotros nos dábamos el trabajo de explicar por qué no tenía que ser amargo, por qué tenía acidez, por qué no se le echaba azúcar. Incluso regalábamos americanos con una condición: no le eches azúcar. Luego les decíamos que lo compararan con el suyo, con azúcar. Cuando lo probaban decían que parecía una limonada. Y ahí entendían. Hay clientes que vienen desde ese primer día.

¿Y el próximo gran paso?

Antes de pensar en Lima, apuesto por la finca. Quiero tener trazabilidad y control total de la calidad desde el origen.

DATO: Kafi Wasi está en la calle Puente Bolognesi 216, Arequipa. Figura en el puesto 17 del mundo y es la segunda en Sudamérica en el ranking World’s 100 Best Coffee Shops 2026.

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